Fragmento de «Cómo compartir tu fe», en Protestante Digital

Para comenzar, debemos ser realistas acerca del mundo en que vivimos. Los tiempos están cambiando más rápidamente que nunca en la historia. Aunque Jesucristo es el mismo -ayer, hoy y siempre-, estos cambios matizan las actitudes y la receptividad de las personas a quienes evangelizamos.

Mi generación se crió jugando a los vaqueros y los indios, a ladrón y policía, con muñecas de trapo y de papel. Hoy día, los niños viven con el incesante ruido de la tele de fondo, donde elaboradas fantasías son protagonizadas por monstruos, fantasmas y “transformers”. Mientras van creciendo, los niños acaban casi totalmente sumergidos en un mar de videojuegos y música electrónica.

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