Conversación con David Ortega Ibáñez

Joel Forster  entrevista a  David Ortega , psicólogo y Responsable de Personas de Caixa Catalunya, sobre algunas de las claves prácticas a la hora de buscar empleo en medio de la crisis.

Septiembre, vuelta al trabajo de buscar trabajo

19 DE SEPTIEMBRE DE 2009

 Llegó septiembre, y mientras la mayoría e reincorpora a su lugar de trabajo, muchas otras personas en España y otros países siguen buscando una fuente de ingresos.

David Ortega, es psicólogo y Responsable de Personas de Caixa Catalunya, y como experto conoce las claves prácticas que pueden ayudar a la hora de buscar empleo en medio de la crisis.

 Pregunta.- Trabajas en Caixa Catalunya como el máximo responsable de Personas, así que a uno se le ocurren muchas preguntas, pero para empezar, ¿por qué le solemos tener un cierto temor a las personas que nos van a entrevistar, a los responsables de Recursos Humanos de una empresa?
Respuesta.- En una entrevista de trabajo nos jugamos muchas cosas (un futuro profesional, un salario, etc. y lo que todo ellos supone, “poder casarse, comprar una casa”, etc.) y queremos, ante todo, causar buena impresión a la persona que nos entrevista, para conseguir el trabajo, y en este contexto de relación interpersonal, tan breve y a la vez tan intensa, lo normal es mostrar ansiedad y temor, pues nos sentirnos observados y evaluados. Por ello es tan importante acudir a este tipo de entrevistas con una buena preparación, tanto sobre aquello que queremos decir como en la forma que debemos hacerlo.

Es cierto que un Responsable de Recursos Humanos puede tener una preparación específica en este tipo de entrevistas, por eso es tan necesario que seamos capaces de mostrar las habilidades sociales necesarias. Si no conseguimos el trabajo, al menos, que no sea porque no hemos sido capaces de trasmitir todo aquello que queríamos de forma eficaz.

 P.- Justo ahora en tiempos de crisis, en este complicado año 2009, acabas de publicar “Y tú de mayor, qué quieres ser?” (Publicaciones Andamio), un libro que va al grano con consejos prácticos y líneas más generales sobre “el trabajo de buscar trabajo”. ¿Para quién lo has escrito?
R.- Inicialmente pensé en mis hijos, en su presente tormentoso, sus miedos ante un futuro incierto, sus valores, su valentía para afrontar los retos con ilusión, en cómo podían descubrir su auténtica identidad y ser personas significativas y relevantes en esta sociedad del siglo XXI que les ha tocado vivir. Y esto fue un gran desafío, conseguir un lenguaje que pudieran entender mis propios hijos, sin aburrirles, y lo suficientemente ambicioso como para que aportara valor a las expectativas de cualquier lector preocupado por el tema, tanto si desea orientar a otros como si necesita su propia orientación, independientemente de su edad.

En estos momento de crisis en España, con más de 4 millones de parados, lo que supone que de cada 100 personas, 20 están en el paro, encontrar trabajo se convierte en una tarea de máxima dificultad. Este drama social toma especial relevancia cuando uno de esos parados soy yo y tengo que competir con miles de personas para encontrar un empleo digno.

El libro se desarrolla alrededor de unas claves. Cada una de ellas pretende ser como un destello de ese faro que nos orienta y guia hacia un rumbo correcto, nos advierte de lo peligrosa que es la improvisación y de los obstáculos que uno puede encontrar en el camino. Sin embargo, y en medio de la crisis que estamos viviendo, soy tremendamente positivo, el libro está cargado de buena noticias.

 P.- Recomiendan tu libro, entre otros, Joan-David Grimà, director general del grupo Santander, Pepu Hernández, ex seleccionador nacional de Baloncesto y Francisco Marhuenda, director del diario ´La Razón´. Destacan que tienes un interés especial en que el lector encuentre su vocación, y que en base a ella, busque un trabajo. ¿Cómo se encuentra y qué hacer con ella cuando la hemos descubierto?
R.- Tanto Joan David Grimá, como Pepu Hernández y Francisco Marhuenda son grandes profesionales, personas relevantes en nuestra sociedad, y conocen bien lo importante que es contar en sus equipos con gente de talento, que trabajen con excelencia, disfrutando de su trabajo y asumiendo los retos con ilusión y compromiso. Uno de los grandes principios del libro es que el “SER” debe ser previo al “HACER”. Por eso es tan importante que un joven se plantee: ¿qué quiero hacer con mi vida? Ésta es una cuestión previa a cualquier decisión y definirá los valores y actitudes ante la vida y el papel que uno quiere jugar en ella.

Encontrar nuestra vocación no es tarea fácil, pero aunque no nos demos cuenta se expresa en cada momento de nuestra vida y de forma reiterada. Tu forma de ser, tus sueños y anhelos son una buena pista. Hay que darle tiempo, atención y valor a las pequeñas cosas. Así se van formando y creciendo hasta que toman forma y fuerza.

También es importante conocernos a nosotros mismos, y ello significa explorar nuestros gustos, intereses, habilidades y aspectos de nuestra personalidad, y en esta búsqueda, aunque la mayor carga recae en uno mismo, los adultos con los que convivimos y nos conocen bien pueden se de gran ayuda. Por eso hay que preguntarles y no rechazar su opinión. Un autoconocimiento temprano nos permitirá tomar decisiones sobre el futuro con menos riesgo de equivocarnos y mayores garantías de éxito. La elección profesional es una manera de expresar nuestra personalidad y es una forma de demostrar que hemos sabido integrar nuestra identidad de forma coherente.

Hay muchas personas que a los 9 años ya tienen muy claro lo que quieren ser y hacer en la vida. Hay otras que a los 30 años todavía no lo tienen claro. Pero lo importante es no renunciar a “ser fieles a nuestra naturaleza individual” y esto no es una mera búsqueda de carrera, sino n reconocimiento de nuestra identidad. Ello no significa que nuestra vocación esté ligada a una única actividad a lo largo de nuestra vida. Cuando la vocación encuentra un cauce donde manifestarse y desarrollarse, entonces esta deriva en talento y este conlleva excelencia, más allá de la propia actividad, por lo que podemos llegar a hacer muchas cosas y variadas en nuestra vida.

 P.- Argumentas que nuestros valores y creencias se deben expresar mediante nuestra actuación, mediante nuestra forma de hacer las cosas, y no necesariamente con palabras, de buenas a primeras. ¿Cómo aplicarías esto al comportamiento de un cristiano en su trabajo, por ejemplo?
R.- Nuestros valores y creencias determinan una forma de ver la vida, nuestra actitud hacia el trabajo y también nuestras motivaciones. Dice Unamuno que el reparto de vocaciones en nuestra sociedad es una cuestión social de primer orden y ello supone que lo social y lo personal están íntimamente ligados. No podemos ser ajenos a nuestro entorno, a aquellas cosas que la sociedad está demandando y necesita, y como cristianos debemos tener esa sensibilidad de ver como podemos dirigir nuestra vocación hacia aquellas áreas donde podamos ser útiles y servir a la sociedad y a nuestro prójimo.

Un cristiano, antes que ser jefe, psicólogo, médico, etc. tiene que ser fiel a su llamamiento. Desde muy joven tengo gravadas en mi mente aquellas palabras sobre el trabajo que el Apóstol Pablo dirige a los Efesios “El que hurtaba no hurte más, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad”. Ésta es la clave y el testimonio: la honestidad, la excelencia y la generosidad.

Como cristiano estoy llamado a hacer mi trabajo de forma excelente, a ser un buen profesional, responsable y comprometido. A veces, tengo que tomar decisiones que no son agradables, ni fáciles. Mis valores y principios como cristiano me orientan a ser justo, empático y misericordioso. Detrás, por ejemplo, de un despido, por muy justificado que esté, hay una persona, y yo no puedo perder de vista mis principios.

 P.- Desde tu experiencia como ´experto en selección´, por decirlo de alguna forma, describes muchos comportamientos correctos e incorrectos a la hora de tener una entrevista de trabajo. ¿Hasta qué punto el pensar en todas las cosas que no debemos hacer mal nos puede acabar bloqueando en la tarea de mostrarnos como realmente somos?
R.- Existe el riego, pero es mejor ser positivos y pensar en aquellas cosas que debemos hacer bien y que podemos desarrollar. Hay una parte muy interesante del libro que nos habla de nuestros miedos y como podemos desmontarlos, de forma que no nos afecten demasiado durante la entrevista. Un entrevistador experto ya cuenta con que el candidato pueda estar nervioso y hará todo lo posible para tranquilizarle y que esta tensión no interfiera en el proceso.

Creo que el gran reto es ser “hábilmente natural”, y ello conlleva trabajar la entrevista, tanto desde el punto de vista de los contenidos como las formas. El libro da muchas pistas y consejos en este sentido. No se trata de aprender trampas para poder engañar al entrevistador, nada más lejos de mi intención, si no más bien, de identificar las habilidades que me permitan comunicarme de una forma más eficaz.

 P.- En relación con ésto, cómo consigue un profesional cristiano el equilibrio entre lo que se pide de él en su nuevo trabajo, y su propia naturalidad y visión personal? Es decir, ¿cómo consigue reafirmar su propia identidad e iniciativas en medio de la presión de querer gustar a su jefe y compañeros de trabajo?
R.- Ésta es un gran cuestión. ¿Cómo ser íntegros, sin caer en el integrismo? En nuestra actividad profesional nos vamos a encontrar con jefes y compañeros que respetarán nuestros principios cristianos y sabrán valorarlos, y otros con los que será muy difícil trabajar, a menos que dejemos nuestra integridad a un lado. Nadie dijo que esto fuera fácil, pero cada vez están mejor valorados los profesionales honestos y sinceros, aquellos que aportan valores y principios, frente a la gente mediocre, mentirosa e irresponsable.

Pero siempre puede ocurrir que llegue un momento donde te tengas que plantar, afianzarte en tu fe, respirar profundamente y decir ¡basta!, a tus jefes, a tus compañeros y a la empresa. Esto supone dar un importante paso de fe, pero hay que tener la seguridad y convicción de que estas oportunidades no valen la pena y que Dios nos ha prometido darnos juntamente con la prueba una salida.

 P.- Tu libro está basado en 25 claves para acceder al mundo laboral. En una parte del mismo das algunas pautas para que los jóvenes, que acaban su etapa estudiantil, hagan una buena transición al mundo laboral, ¿qué 3 considerarías esenciales?
R.- La transición entre nuestros estudios y el mundo laboral es un momento crítico en la vida de toda persona, por eso el libro lo trata con especial atención. En esos momentos donde intentamos romper los cabos que nos unen al pasado la 6ª Clave nos habla del error que es pensar que el paso de la universidad al mundo laboral se puede improvisar en el último año de carrera, y nos invita, entre otras cosas, a que reflexionemos sobre nuestro expediente académico, la importancia de aprender idiomas o realizar estancias de estudio y/o trabajo en el extranjero.

La 7ª Clave y las que le siguen nos “ponen la pilas” y nos orienta en la dirección adecuada. “El desempleo no es sinónimo de inactividad, todo lo contrario. Se trata de una época de gran actividad, para la cual tienes que hacer acopio de energía, tanto física como psicológica, y actuar de forma muy planificada”. En esta difícil época, el libro nos invita a ser muy positivos y a pensar que el desempleo es una situación pasajera, de la cual se sale antes o después, a manejar bien los tiempos y nuestra “salud mental” realizando actividades de tipo social, a la vez que buscamos intensamente trabajo, y a luchar con todas nuestras fuerzas por alcanzar la meta que nos propongamos, estando dispuestos a parar en estaciones intermedias, ya que, casi nunca, el camino es directo.

Encontrar un empleo es una carrera llena de obstáculos que se salvan con las técnicas adecuadas. La 12ª Clave nos invita a conocer las fuentes de información y empleo y aprender a confeccionar el mejor curriculum para nuestra promoción.

A partir de aquí el libro nos descubre un montón de consejos prácticos y de herramientas que podemos aprender a utilizar.

 P.- Como otros entrevistados en esta sección, participarás como conferenciante en el Fórum GBU 2009, con dos seminarios: uno sobre gestión del tiempo, y otro sobre el tema central de tu libro. ¿Para qué crees que puede servir este encuentro?
R.- Como profesional he asistido a muchos eventos de primer orden mundial donde las estrellas eran los “sabios gurús” de nuestra época y cuyos mensajes marcaban doctrina en cuanto a las mejores soluciones y prácticas para afrontar los problemas de este siglo. La gente oye sus voces y se rinden. Forum es otra cosa. Los expositores son magníficos e incluso algunos pueden ser líderes de opinión en diferentes áreas de nuestra sociedad. Pero en Forum la gran protagonista es la Palabra de Dios. Es el momento de que sobresalga la voz de Dios y que escuchemos con claridad su mensaje. Creo que no hay que perderse esta oportunidad.

El libro recientemente publicado por David Ortega, “Y tú, de mayor qué quieres ser?”, da un enfoque muy práctico a los principales pasos y situaciones en las que se encontrará la persona que está en busca de trabajo, tanto si se trata de alguien que afronta el reto por primera vez, como de quien viene de una situación de paro. El libro está editado por Publicaciones Andamio.

Autor: Joel Forster
©Protestante Digital 2013